
Muchas veces pedimos a Dios cosas que desde nuestro punto de vista parecen buenas y justas, cosas que entendemos que van a traer paz a nuestras vidas, y la vida de quienes nos rodean.
En Marcos capitulo 10, encontramos un momento en el que dos de los discipulos de Cristo le hicieron una petición:
10:35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.
10:36 El les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
10:37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
Su petición era muy noble. Querían estar tan unidos a el, querían ser tan participantes de su gloria que quieran estar uno a la derecha y el otro a la izquierda.
La respuesta de Jesús fue la siguiente:
10:38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?
Jesús no concedió a sus discípulos esta petición al menos en el momento.
Porque? No parecía algo justo lo que pedían? Que lo impedía?
Es posible que los discípulos se preguntaban estas cosas: Porque? Porque Jesús no quiere darnos esta petición?
Quieres saber realmente cual hubiese sido el destino de estos discipulos, si Jesús hubiese cumplido su petición?
La respuesta esta en Lucas capitulo 23, cuando Jesús ya iba ser crucificado:
23:32 Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos.
23:33 Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Este hubiese sido el destino de los dos discípulos.
Cuantas veces en la vida nos encontramos en la misma situación de estos discipulos y decimos cosas como:
"Dios, porque no me escuchas? Porque tengo que pasar por esta situación? Porque no me permites tener una mejor posición social?,etc,etc.. "
Cada vez que pienses que Dios no te escucha, cada vez que no entiendas el porque te pasan cosas que parecen injustas, piensa en esta historia, y recuerda que Dios sabe lo que te conviene y lo que no. El te ama, y quiere lo mejor para ti, no solo porque el es amor, no solo porque eres su hijo, si no porque el te creo con un propósito, y quiere cumplir ese propósito en tu vida.
Solo entrega tu vida por entero a Cristo, todo lo demás, vendrá por añadidura.
Dios te guarde.
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Rafael Sánchez
Dios debe ser nuestra cabeza siempre,nosotros mismos no sabemos lo que queremos para nosotros pero Dios si sabe :-)
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